Pop y el sol tímido
Una mañana, el sol no quiere salir. Pop, la pequeña piña, va a preguntarle por qué.
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Aquella mañana, en el jardín de Ananapop, todo seguía gris. Las flores tenían los pétalos cerrados y los pájaros susurraban en lugar de cantar.
«¿Dónde se ha metido el sol?», preguntó Pop, la pequeña piña con corona de hojas. Nadie lo sabía.
Entonces Pop subió hasta lo más alto de la colina. Detrás de una gran nube encontró al sol, hecho un ovillo como un gato.
«¿Por qué no sales?», preguntó Pop. El sol se sonrojó un poco. «Ayer alguien dijo que brillaba demasiado. Así que hoy me da vergüenza.»
Pop lo pensó. Luego sonrió. «Sin ti, las flores se quedan cerradas, los pájaros tienen frío y yo no puedo ponerme todo dorado. Tu luz es un regalo.»
El sol sacó despacito un rayo, luego dos, luego diez. Abajo, las flores se abrieron una a una y los pájaros volvieron a cantar.
Esa noche, antes de acostarse, el sol le guiñó un ojo a Pop. Y Pop entendió algo importante: todos tienen derecho a brillar, tal como son.
Fin ✿
